Pretty pretty…

Pretty pretty… Disposable, Hopeless, Angry, Alone, ,Fake, Lost, Empty, Weak.

29 cm diametro
Grabado en latón pulido

2018

Pretty pretty… Lost

Detalle

 

Dos factores determinantes para construir la identidad del sujeto son la memoria y los otros (otredad), lo que pensamos de nosotros mismos se refuerza con la respuesta del de enfrente.
Esta época en que estamos más conectados gracias a los avances tecnológicos, tenemos acceso a información de todo el mundo con un solo clic a través de la red, esta capacidad de conexión ha generado nuevas formas de relacionarnos socialmente, lejos de las formas tradicionales en el cual se establecía un vínculo inmediato con personas de nuestra comunidad primariamente para expandirlas gradualmente. Ahora tenemos contactos globales a pesar de la distancia gracias a las redes sociales, establecieondo una relación inmediata que nos da la posibilidad de tener un filtro de la identidad, podemos editar lo que queremos que sea visto así como sus condiciones, un personaje a modo en busca de respuesta positiva del otro derivando una ilusión de cercanía emocional y validación.

En su libro «La Expulsión de lo Diferente» Byung-Chul Han, dice: «Viajamos a todas partes sin ninguna experiencia. Uno aprende todo sin adquirir ningún conocimiento. Anhela experiencias y estímulos con los que, sin embargo, uno permanece igual. Uno acumula amigos y seguidores sin experimentar el encuentro con otra persona. Las redes sociales representan un grado cero de lo social … Nos enredan en un bucle infinito del yo y, al final, nos llevan a una auto propaganda que nos adoctrina con nuestras propias nociones «.
El proyecto explora el enfrentamiento de la distorsión generada a través del personaje contra la imagen propia del sujeto, sin manipular, sin corregir, en una suerte de terapia Gestáltica o anti selfi con la intención de volver a otorgar significado y sustantividad a la imagen de si mismo. Utilizando espejos de latón con una palabra grabada en el centro de estos, que, contrariamente a alabarnos, nos transporta por un momento al lado opuesto, como un insulto que nos despierta a una realidad sin filtros.